El salmón toma los sabores de la mezcla del balsámico y el café como si fueran suyas. El secreto de esta receta es dorar el salmón en un horno caliente y que, al mismo tiempo, los hongos Portobello absorban la salsa.
Precaliente el horno a 230 °C.

Corte los filetes en dos pedazos y póngalos en una refractaria o en una olla, que no sea de aluminio, al lado de los hongos Portobello cortados en láminas. Espolvoree con 1/2 cucharadita de sal y con 1/ de cucharadita de pimienta.

En un tazón mezcle el jugo de naranja, el vinagre bal- sámico, el caldo de pescado, la miel, la mostaza, la alba- haca, el café, 1/2 cucharadita de sal y 1/ de cucharadita de pimienta. Revuelva hasta que la miel quede bien disuel- ta; vierta sobre el pescado y los hongos. Refrigere de 15 a 30 minutos.

Disponga los filetes, los hongos y la salsa en una ban- deja para hornear.
Hornee en un horno a 230 °C de 10 a 12 minutos para obtener un término medio.

Retire del horno y sirva.